Después de acampar un mes, o quién sabe cuánto, allá donde Dios (o qué sé yo...) y el hombre construyeron una muy buena replica del paraíso (o qué sé yo, de nuevo...); vuelvo en un retorno, que nunca fue retorno. No me voy a poner llorón, o por lo menos no en esta línea, pero aquí tengo que dejar salir un enorme GRACIAS para mis hermanos Mercedes y Gabriel, que además de ser dos de mis grandes inspiraciones y ejemplos a seguir, han jugado el papel de mecenas (hiper-esperanzados digo yo,lo cual re-agradezco en este paréntesis) de este poeta de letras, por ahora, minúsculas.
Donde los finales, que no son finales, nos dicen "au revoir"; un trampantojo, dibujado con los pasteles del regreso.
Después de ver al ensuciador de poemas
en aquella inmensidad, aquel sábado,
rebote mi cabeza desde Ipanema
hasta allá,
donde los finales que no son finales, ponen su punto y aparte.
Sin el cliché de las paranoias voladoras,
hice un rincón en el círculo de espera
y pude esperar entre líneas,
como aquel que espera
que un nubarrón de segundos
se levante de la torre Eiffel.
Entre un Samba sagrado en el radio,
y un sol menor del Sabino,
me espanté con el sintigo
o con el migo que me miraba, desde un trampantojo en el suelo, que me mostraba el último regreso,
de tantos que hice,
desde aquel martes que partí.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Ni sé ni sabo
He llegado a una conclusión (probablemente sea una de mis conclusiones pasajeras, de esas que por ser en exceso generalizadoras, solo trascenderán para quien las lea con ojos de urgencia) : Entre más se sabe, por mas gratificante que sea el saber mucho, más se sufre. Tal vez "sufrir" sea una palabra muy gruesa para decirla en estos términos, pero con "sufrir" o sin "sufrir" (podría cambiar "sufrir" por "angustia", pero no sé...), muchas veces es preferible no saber. Cómo se decía, esa palabra que engloba todo lo bello que es querer, con todo lo real que es vivir? Ni sé ni sabo...
Ni sé ni sabo querer
eso lo juro,
he venido esta noche a aprender
cómo tus nubes
tumbar a besos.
Ni sé ni sabo esperar,
creo que lo sabes,
te sueño y te veo al mirar
el reloj que necio nos separa.
Ni sé ni sabo escribir,
este poema,
que si quieres lo resumo
en un velero o una veleta.
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