(Errores por corregir)
Antojo del tiempo o juego de monedas?
al final el espanto y la tormenta (la vida)
nos arrastran inclementes al naufragio
de nuestro barquito de papel.
Ni goles contra Argentina, ni viajes a la luna,
ni levantar las grandes copas, ni ser guardia suizo.
Vistome de cuervo y lloro,
toca seguir y dejar las pieles que no vestire.
Luto por la novia que no tuve,
luto por los helados que perdí,
luto por los viajes a la India,
luto por mis ganas de seguir.
Negro y blanco por mis versos
parvulos y llorones...
Negro y blanco por el novato,
que sin norte quemo su nave.
Negro y blanco por mis padres,
que quisieron llevar mi bandera
y no pudieron.
Luto por mi minuto, mi eterno minuto que sonhe y traicione.
Luto por los ojos que no vieron,
Luto por el Chaplin que vendi.
Luto por las manos de mis hermanas, que venian a mi frente y esquive por cobarde.
Luto por Venecia, por los viajes que olvide que haria.
Luto por el ninho que me toca abandonar dentro del libro.
Plegaria por el hombre hambriento de norte y de camino.
sábado, 19 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Ripio final.
Detras de la cortina numero Azul
habia una voz diciendo palabras de amor
en un tono implacable;
junto a ella estaban dos orejas
que solo escuchaban rumor de brisa...
Esas orejas solo extrañaban un barco que, al final, regreso.
habia una voz diciendo palabras de amor
en un tono implacable;
junto a ella estaban dos orejas
que solo escuchaban rumor de brisa...
Esas orejas solo extrañaban un barco que, al final, regreso.
"Hacer" o "Despertador"
-De querer volver,
no volvería,
pues los rastros
(que son rastros)
ya no son:
Fueron.
-Y ver de nuevo
volando a cientos
de catorce,
y tener dos noches
como esas noches
de enes mayusculas...
Ron de estrellas y
demas demensias hermosas,
asi, volverias?
-Con las noches
que encierro en la ventana,
aunque no sean de Ronches,
hoy me basta.
-Se te fuga como siempre
la palabra certera,
la que gobierna los pasos
y reina sobre los verbos...
Hacer...
Por eso te increpo,
sabana bien doblada,
entalle de pronombres
y estampado de sustantivos...
Hacer es de volar las ventanas
Hacer es de mirar con todos los ojos
Hacer es recordar que la vida
tumba aleros y nidos, pero nunca al limonero.
no volvería,
pues los rastros
(que son rastros)
ya no son:
Fueron.
-Y ver de nuevo
volando a cientos
de catorce,
y tener dos noches
como esas noches
de enes mayusculas...
Ron de estrellas y
demas demensias hermosas,
asi, volverias?
-Con las noches
que encierro en la ventana,
aunque no sean de Ronches,
hoy me basta.
-Se te fuga como siempre
la palabra certera,
la que gobierna los pasos
y reina sobre los verbos...
Hacer...
Por eso te increpo,
sabana bien doblada,
entalle de pronombres
y estampado de sustantivos...
Hacer es de volar las ventanas
Hacer es de mirar con todos los ojos
Hacer es recordar que la vida
tumba aleros y nidos, pero nunca al limonero.
SELF
(Errores por corregir, teclado americano)
Entré descalzo a la zona de desastre,
llevando a cuestas huesos y pieles
obtenidos de otros viajes,
viajes mejores y peores,
ya parte del recuerdo.
En mí, la debacle y el destierro;
la gran hazaña, la pirueta en el aire.
En mí, el tímido, el valiente, el cobarde.
En mí, la dieta de lentejas frías y sobras...la sonrisa / mueca.
En mí, la desesperante distancia, el sosiego mudo, la putona soledad.
En mí, corazón de león, Babieca, una montaña bella y eterna.
En mí, lo que sobra, lo que falta.
En mí, la única gran batalla, esa que hace llorar a los niños del alma.
... La garra, la caricia, las ganas de carne con alma,
la bilis negra del desayuno y de la cena,
el cristo que no quiso levantarse, el que no fue a la India,
el que decidió no saber y correr, el rey de los cobardes,
el desertor, el chiste llorón, el que nunca fue a ningún lado,
el que fue y volvió de Calabuch, mil muecas sin boca.
Del otro lado del desastre,
atravesando mi propia mitad,
me detuve y entendí.
En mí, la cabalgata de los Eorlingas.
En mí, lo grande, lo hermoso,
En mí, el Amor, el Azul,
En mí, la poesía y el relampago de la sangre,
En mí, el dragón y las nubes,
En mí, el arte y la razón,
En mí, mi vida, mi tiempo, mi cuando, mi bandera.
En mí, París, Roma,Venezia, Ipanema, Caracas.
En mí, la mosca y la madrugada.
En mí, la luz de donde el universo la toma.
En mí, las fuerzas para alzar mi propia estatua en la glorieta de mi vida.
Entré descalzo a la zona de desastre,
llevando a cuestas huesos y pieles
obtenidos de otros viajes,
viajes mejores y peores,
ya parte del recuerdo.
En mí, la debacle y el destierro;
la gran hazaña, la pirueta en el aire.
En mí, el tímido, el valiente, el cobarde.
En mí, la dieta de lentejas frías y sobras...la sonrisa / mueca.
En mí, la desesperante distancia, el sosiego mudo, la putona soledad.
En mí, corazón de león, Babieca, una montaña bella y eterna.
En mí, lo que sobra, lo que falta.
En mí, la única gran batalla, esa que hace llorar a los niños del alma.
... La garra, la caricia, las ganas de carne con alma,
la bilis negra del desayuno y de la cena,
el cristo que no quiso levantarse, el que no fue a la India,
el que decidió no saber y correr, el rey de los cobardes,
el desertor, el chiste llorón, el que nunca fue a ningún lado,
el que fue y volvió de Calabuch, mil muecas sin boca.
Del otro lado del desastre,
atravesando mi propia mitad,
me detuve y entendí.
En mí, la cabalgata de los Eorlingas.
En mí, lo grande, lo hermoso,
En mí, el Amor, el Azul,
En mí, la poesía y el relampago de la sangre,
En mí, el dragón y las nubes,
En mí, el arte y la razón,
En mí, mi vida, mi tiempo, mi cuando, mi bandera.
En mí, París, Roma,Venezia, Ipanema, Caracas.
En mí, la mosca y la madrugada.
En mí, la luz de donde el universo la toma.
En mí, las fuerzas para alzar mi propia estatua en la glorieta de mi vida.
domingo, 6 de noviembre de 2011
"Ida y vuelta a Calabuch" o "Rimar cicatriz con carcajada"
(Errores por arreglar, teclado americano)
Recordar que lo fácil, difícilmente vale la pena. Y sin pena, intentar lo imposible... y aprender de los sarampiones, para que el estornudo sea rápido e indoloro. Los llantos injusticieros son como los ''te extranho" postmortem (no sirven de nada). Caminante, estelas en la mar y un nubarrón de caricias y cosas hermosas, eso vale la pena guardar en el morral del recuerdo. No queda mas que desempolvar los viejos atavíos y las incomprendidas rutinas, y seguir, como marino que regresa, a las puertas luminosas de nuevos faros. La felicidad solo la hacemos eterna cuando, después del infaltable lagrimeo, podemos envolver con carcajadas el hermoso rabo de nube que nos queda amarrado al corazón. "La vida te la dan, pero no te la regalan", luchar en nombre de la bandera propia, entonar enardecido el himno que empieza y termina con el sino propio. Recolectar con las manos limpias el oro perfecto y brillante que adornara nuestra propia memoria, y quien sabe, la de quienes nos rodean. A mi modo, y sin intentar caer en gamelotes, autorreproches, o demás lloriqueos con los que tengo adornado el Techito; visitar el ático del cielo con la companhia adecuada, es un privilegio dado solamente a quienes aprenden a ver y beber la vida fondo blanco. Lo difícil es balancear la humedad con la norma ( el camino con los suenhos). Al final, y mejor termino, antes de caer en alguna Cohelada; la cuestión no es olvidar, la cuestión es recordar hacia donde vamos y que necesitamos en el morral, para tocarle una teta a la vida.
Aquí me quito el sombrero ante las ninhas patricias. Que abunden los poetas para sus besos (en un tiempito, quien sabe si yo mismo me escabulla entre los besos con los que besas la vida).
Desde el irreparable techo en Paris:
Ludovico, Pobre y feliz en Paris.
Recordar que lo fácil, difícilmente vale la pena. Y sin pena, intentar lo imposible... y aprender de los sarampiones, para que el estornudo sea rápido e indoloro. Los llantos injusticieros son como los ''te extranho" postmortem (no sirven de nada). Caminante, estelas en la mar y un nubarrón de caricias y cosas hermosas, eso vale la pena guardar en el morral del recuerdo. No queda mas que desempolvar los viejos atavíos y las incomprendidas rutinas, y seguir, como marino que regresa, a las puertas luminosas de nuevos faros. La felicidad solo la hacemos eterna cuando, después del infaltable lagrimeo, podemos envolver con carcajadas el hermoso rabo de nube que nos queda amarrado al corazón. "La vida te la dan, pero no te la regalan", luchar en nombre de la bandera propia, entonar enardecido el himno que empieza y termina con el sino propio. Recolectar con las manos limpias el oro perfecto y brillante que adornara nuestra propia memoria, y quien sabe, la de quienes nos rodean. A mi modo, y sin intentar caer en gamelotes, autorreproches, o demás lloriqueos con los que tengo adornado el Techito; visitar el ático del cielo con la companhia adecuada, es un privilegio dado solamente a quienes aprenden a ver y beber la vida fondo blanco. Lo difícil es balancear la humedad con la norma ( el camino con los suenhos). Al final, y mejor termino, antes de caer en alguna Cohelada; la cuestión no es olvidar, la cuestión es recordar hacia donde vamos y que necesitamos en el morral, para tocarle una teta a la vida.
Aquí me quito el sombrero ante las ninhas patricias. Que abunden los poetas para sus besos (en un tiempito, quien sabe si yo mismo me escabulla entre los besos con los que besas la vida).
Desde el irreparable techo en Paris:
Ludovico, Pobre y feliz en Paris.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Resumen de lo Irresumible. (Inedito e Ineditable)
(Errores por corregir, teclado americano)
Los Aeropuertos, las miradas sonhadoras,
los estacionamientos,
Tornatore, las librerias,
el sushi, las distancias,
las cercanias, la adrenalina,
las plazas con obeliscos,
las lagrimas de felicidad,
los centros comerciales,
los semaforos en rojo,
la Poesia, las nubes,
la lluvia, los dias cerrados
los dias grises, los dias perfectos;
"Los rincones olvidados,
mas inolvidables".
La desnudez, los besos calmos,
los besos enardecidos,
los mesajes de amor adornando un cuaderno cuadriculado,
el primer te quiero,
las ganas, las no-ganas,
Creer en ti, la orilla de la chimenea,
los celos erradicados,
la confianza por carinho,
los ojos brillantes, las narices,
los ombligos, las piedras que susuran,
las vacas voladoras, los cuentos chinos,
los magos de los suenhos,
agua para los elefantes...
... El primer final,
los deseados puntos suspensivos,
el Amor que queda aun en los brazos... Patricia, Patricia, Patricia, Patricia, Patricia, Patricia.
Punto y seguido.
PD: Perdon la melancolia.
Los Aeropuertos, las miradas sonhadoras,
los estacionamientos,
Tornatore, las librerias,
el sushi, las distancias,
las cercanias, la adrenalina,
las plazas con obeliscos,
las lagrimas de felicidad,
los centros comerciales,
los semaforos en rojo,
la Poesia, las nubes,
la lluvia, los dias cerrados
los dias grises, los dias perfectos;
"Los rincones olvidados,
mas inolvidables".
La desnudez, los besos calmos,
los besos enardecidos,
los mesajes de amor adornando un cuaderno cuadriculado,
el primer te quiero,
las ganas, las no-ganas,
Creer en ti, la orilla de la chimenea,
los celos erradicados,
la confianza por carinho,
los ojos brillantes, las narices,
los ombligos, las piedras que susuran,
las vacas voladoras, los cuentos chinos,
los magos de los suenhos,
agua para los elefantes...
... El primer final,
los deseados puntos suspensivos,
el Amor que queda aun en los brazos... Patricia, Patricia, Patricia, Patricia, Patricia, Patricia.
Punto y seguido.
PD: Perdon la melancolia.
martes, 1 de noviembre de 2011
"Calabuch" o "Puerto Seguro" o "Ir a otro lado"
"Calabuch" no me acuerdo de ti.
no soy de tus lenguas ni de tu costa
...aun así me fascinas;
tu nombre me sabe a olvido,
a correr, a fuga.
... A dormir cansado
y en puerto seguro,
hasta que estallen los cohetes.
no soy de tus lenguas ni de tu costa
...aun así me fascinas;
tu nombre me sabe a olvido,
a correr, a fuga.
... A dormir cansado
y en puerto seguro,
hasta que estallen los cohetes.
"Sin Nombre" o "Ludovico contra el Horror"
El Barrabás cayó de rodillas
y nadie aclamó...
El coliseo enardeció en silencios
igual que el pecho del matador.
La gran obra, la sangre de las orejas,
cayó en vano a la tierra desentendida,
los ojos de la gente
no sonrieron, no lloraron,
solo murieron
con la última estocada.
...y con cada respiro,
el latir del valiente
se congela, se detiene,
se confunde con la no mirada de la gente.
...y cae de rodillas junto a la bestia.
Mira en los ojos del vacío
el capote que cubre su destierro.
y nadie aclamó...
El coliseo enardeció en silencios
igual que el pecho del matador.
La gran obra, la sangre de las orejas,
cayó en vano a la tierra desentendida,
los ojos de la gente
no sonrieron, no lloraron,
solo murieron
con la última estocada.
...y con cada respiro,
el latir del valiente
se congela, se detiene,
se confunde con la no mirada de la gente.
...y cae de rodillas junto a la bestia.
Mira en los ojos del vacío
el capote que cubre su destierro.
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