(En la Mina
de oro y plata)
Las manos
del minero
heridas de
polvo,
se lavarán
en el mar para labrar tu espalda.
Encenderán
una tibia hoguera
en el
piedemonte de tus senos nevados
y tocarán
una canción gitana
embriagando
el plenilunio
de tu boca.
Habrá pan y
mieles
en las
manos del minero
(ya lavadas
con la brisa)
para aliviar
el hambre antigua de tus sueños
y tu pecho.
No habrá frío ni ausencia,
exiliados por
fin el miedo y la soledad;
y la muerte
no hallará
donde aferrarse.
Luego
preguntarás
con los
ojos como faros:
“Cómo ser
el pan y la hoguera
en el mismo
aliento?”
(La
respuesta va escrita
Debajo de
la piel.)