La noche sabe meterse espinosa
en los huesos de los pájaros.
Los eleva a un lugar de frontera profunda
y los hace planear en densa y turbulenta niebla.
Los pájaros no saben de caídas:
Sí, conocen el vértigo
de enfrentar al mar y doblegarlo,
pero nunca emulan al trueno
besando la tierra.
Y por qué caer?
Luego descansarás
en la copa de algún árbol
más alto que el horizonte
y dirás al tigre del mañana
-Yo vengo de lejos
y también lo he soñado.
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