lunes, 15 de febrero de 2010

El Minueto y otros acertijos

Hace unos días, por afanes del morboso universo, me llegó un raro mensaje a mi teléfono móvil. Se grabó en mi contestadora una melodía tan amorosamente familiar, que me dejó soñando versos desde aquel momento. El Minueto es una danza barroca (wikipedía salvando la vida), tan simple y tan musicalmente bien constituida, que la han ejecutado desde Bach hasta Mozart, de las formas más sublimes. La palabra Minueto, etimológicamente significa “pasos pequeños” (wikipedía de nuevo salvando la patria).
Como ya se habrán dado cuenta, por las palabrejas etéreas que les he lanzando por este blog; mi cabeza y yo somos cada vez más psicoanalizables, y entre los dos hemos armado ideas una más escabrosamente perfecta que las anteriores. Hoy mi erotomanía hizo estragos, y me vi siendo añorado por una niña, que grabó un Minueto en mi móvil, sólo para decirme que me acercara a ella con pequeños pasos que me llevarían a la gloria. Sea quien sea, la (o en un caso lamentable “el”) que grabó la pieza en mi buzón de entrada, ha tocado la fibra de mi alma en un momento más que oportuno ¡Más verso para mi vida! ¡Más odas para las odas! Hoy sueño con pequeños pasos, hoy soy del hilo de tu aliento que no conozco, hoy calmaron algunas heridas (no todas, gracias a Dios). Hoy le escribo al acertijo del Minueto en mi móvil…Mañana que sea lo que sea.

Tonada que vuela los oídos de mi sorda alma,
sueño escondido detrás de la magia y el misterio,
próxima historia de amor de la que quiero el aroma,
¿Quién entona la canción que me devolvió el cielo?

Anduve buscando melodía en una voz que nunca volvió,
Nunca seguí los pasos del sendero correcto,
Del sendero del amor correspondido.
Ruín destino me trajo
El simple Minueto,
Arpegio del cielo.

Ya mis letras divagan de nuevo,
reemplaza al vodevil la gloriosa orquesta,
volteo al vacío y renazco,
eres la música que siempre quise besar.

¿Quién eres niña del viento?
Buscadora de mis ganas
no te conozco, no te veo
pero por ti mi alma sana.

Canté muy bajo, ahogado por el sonido de los rieles
mis notas se fueron con la llegada del tren.
Tus notas llegaron atravesando mi vida
mañana y pasado quiero cantar contigo.

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