Me han dicho, con voz serena, que las palabras más crueles o más negras, son las que perduran y las que se recuerdan con mayor facilidad (pero con mayor tristeza). Soy un desacatado, un manojo de antojos al escribir, un llorón y un desterrado que se deja llevar por cualquier sentimiento (por minúsculo y/o incoherente que fuese). En una misma hoja, puedo escribir dos verdades de una misma alma, pero hay verdades que pesan más que otras y mi verdad hoy, perdón la melancolía, tiene nombre de mujer...
Soy de la brisa y eso lo sabes,
me intento atar a mil barcos
pero nunca encuentro tierra donde reposar.
Hace un tiempito que suelo
refugiarme en tus costas,
en tus continentes, en tu calma.
Pero al soplar el vendaval
de inseguridades necias
(cosidas a mi pecho por llorón y por novato)
regreso al torpe errar
y declaro Palabras que No Nos Merecen....
Eres, sobre todo eres....
(Gracias a la vida
que me dio tus labios en los míos
y me dio tu razón
y tu mano en mi pecho
calmándolo todo).
Antes de nada recuerda
que en mi cielo y más arriba
tienes corona y residencia permanente;
y que mi corazón, iracundo y necio,
solo te quiere a ti
(Para tenerle fe a todos los sueños).
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