(Errores por corregir)
Cremo mis tardes en un hornito de juguete
y los versitos de plomo se volvieron hojalata.
Los viernes se oxidan en negros pedazos de bostezos,
y las golondrinas ponen frente de huelgas y exilios.
Las madrugadas se quedaron dormidas
y los libros no ensenhan ya las viseras del suenho.
Nacio el rey de los cobardes en la almohada,
y ya galopan los rechonchos caballitos de los olvidos y la desidia...
Urgente Socorro, se ahoga el poeta.
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