sábado, 6 de febrero de 2010

Otra vez peregrino…

Después de haber soñado tanto, después de haber sido tan aire en tanto cielo,… etéreo y libre, solo por la luz de tus ojos que alumbran esta pálida ciudad, sólo por tus besos que no me dejaron dormir; se van los días de los versos y llegan los días para las tristes prosas. Hoy sé que esta sublime obra Victoriana, sólo fue peripecias de un tragicómico vodevil, y más que canto de vida, fue Olimpo inalcanzable… sólo fue luz al final de un túnel que yo mismo construí.
No, no es tu culpa niña hermosa, es mi lamentable (casi trágico) afán de ver Azul donde sólo hubo fugaz bohemia (con algo mucho de ron) y tierra seca. Hay que decir que no fuimos justos con nosotros mismos: tú no has debido mostrarme tu alma con tan sublimes versos y darme la vida con un beso; yo no he debido soñar ni en verso, ni en prosa, ni en nada…. Espero no estés confundida hoy ; yo me pongo las botas y me vuelvo peregrino. Yo demasiado siglo XVIII, tu demasiado siglo presente y futuro

Igual, ya he sido peregrino muchos años de mis años, “amando” si es que merezco usar ese verbo.
Por más que maltrate con la melancolía, hoy ando pidiendo limosna en las puertas de San Pedro allá arriba, para ver si reúno para el pasaje de regreso.
Poco a poco me repondré (seguro a punta de versos). Tal vez deje un tiempo mi techo en París y me vaya al carajo un buen tiempo (tal vez a un techito en Caracas)…tal vez me aleje de la belleza hecha canción y retorne algún tiempo al fondo de la razón. Los números ayudarán, lo vaticino.
Lo último que te pido, si es que después de tanto divagar merezco pedirte algo: No dejes de volar, no pierdas la voz tan hermosa con la que has cantado los versos de tu alma. No dejes que ningún príncipe de cartón te quite ni la libertad, ni la fulminante luz de tus 20 Eneros.
Te digo adiós, porque no sé que más decir y en realidad no sé qué me espera, en realidad no sé qué te espera (ruego que te esperen, por lo menos, versos mejores que los míos)… En realidad no sé…. Hehehe! ¿Qué bueno es no saber?... ¿no?.
…Desde el taxi, y haciendo un exceso, me tiró dos besos… uno por mejilla…(Joaquín Sabina “19 días y 500 noches”)

2 comentarios:

  1. Al final de todo, y tal vez para mas bien que mal, toda historia se termina (a veces con finales no muy gloriosos para algunos). Creo que mi historia ni siquiera arranco, pero, para mi, Romeo, Otelo y Martin Romanna se quedaron cortos al lado de mis "extravangantes e hiperimaginadas cuitas de amor". En fin la vida pasa, las ilusiones nacen y mueren sin cesar, gracias a Dios tengo uno que otro verso para sacarme del pecho parte del "guayabo" que cargo, aunque me siga sintiendo tan siglo XVIII.Prometo, a usted lector,que nunca mas publicare algo como lo que publique arriba, me parece un abuso de confianza de mi parte. Una buena amiga y "colega" me dijo que todavia hay muchos diamantes por buscar, y le voy a hacer caso,no me seguire revolcando en el lodo de mis caidas, cuando hay tanto que calcular y tanto que cantar. Gracias por leer y aguantar mis versos y devagaciones, y les digo (a todos los que me visitan en mi techo) que remodelare y traere cosas nuevas... espero yo que mejores.

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  2. Para éste, definitivamente no encuentro adjetivo que lo califique. No creo que pueda haber una forma más noble y honrada de poner punto y final a un ciclo. Siento que todo lo que vives son procesos tuyos, personales que inevitablemente debes, valga la redundancia, vivir; de lo contrario, no nos darías el honor a tus lectores de disfrutar tan ricas frases que salen de tu corazoncito, en ocasiones (cómo esta) arrugado.
    Sólo te digo que no os preocupeis, lo arrugado de alisa con el tiempo, y si tarda, se le pasa una buena plancha!!!

    Vamos pa lante....te quiero!

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