Sentado en el rincón silente, escribo:
Tengo el alma muda y las manos sordas (y viceversa). No conozco en mi " la canción de las babas del mar y del relámpago en vena", soy marchito como los adioses y los naufragios.
Este sórdido lamento, nació de madrugada (como todas las verdades) y lleva a cuestas todo el deseo y toda la melancolía (desastre) de las voces del Horror. Volverse al mundo
con el alma ahogada y surgir al erial en cada desvelo...
Será que la canción de Orfeo no arruya mis vaivenes y latidos?
Será que los laureles nunca alcanzarán mis sienes?
No canto con la brisa ni con los luceros, me queda corta el alma.
Recordar mis naufragios en cada estrofa, me lleva a donde se arrodilla mi terrible deseo, y donde solo retumban mis pasos de Novillo que, más que ternura, son en mí,la más Verde lástima.
Esta letra negra que hoy padezco, es más mía que todas las demás (malaya sea), pues es el mandato
de mi propio verdugo:
No cantar en Sol Mayor, ni en nada, Solo silencio y niebla, niebla y melancolía.
Cabe decir que no renuncio, por más lamentable que fuese. Aquí, bajo este aguacero de mis propias verdades, sigo buscando el ut-re-mi de mi alma.
"Ama tu ritmo y ritma tus acciones". Yo por traidor, sigo cual mandrágora deseando ser voz- siendo susurro- deseando ser canción - siendo lamento...
"Qué es poesía? y tú me lo preguntas?"... Hoy no sé responder (desastre)...Pero me urge decir que poeta se nace y se vive, y sobre todo se muere. Pero habemos poetas negros, y sobre todo mudos (y sordos, por desgracia) al final del delirio seguimos (sigo) siendo Poeta. Que lo sepan Dios y mis letras muertas: mis manos son de poeta, ya sean mudas, errantes o sordas...mis dientes son de poeta y Esta Boca Sigue Siendo mía...El resto es circunstancial.
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