martes, 10 de mayo de 2011

Muska Tremens en una carta para un doctor.

Doctor, me he enfermao.
Se me subieron unos ojos a la cabeza y ni dormir puedo. Qué hago ahora con este derrumbe? Ella quiere a otro, y yo aquí: mirándome en la pared, y escribiéndole a usted esta carta a punta de tachones desesperados.
Me recomendaron unos amigos que me fuera y me escapara en mis deberes: Ni que yo fuera Pedro Infante para hacerlo.
Como le digo, he enfermao. Cada palabra que dice me manda a la lona, cada foto que veo me desarma, cada sonrisa, bueh, ni hablar de la sonrisa desa mujer.

El fin pasau fuimos a bailar con una gente de la universidá, y ni hablarle pude. A punta de ron ni siquiera: cada miradita della me bajaba los calzoncillos. Carajo! si estoy jodido. Ni Benedetti me salva: consin Visecersa o consin lo que sea, estoy jodido.

Cómo le explico doctor? No puedo andar así estos días. Se me vienen los parciales encima la semana que viene y ni una letra me sale, solo este desastre de carta que le remito.
No sé si llamarla y decirle cualquier cosa, capaz eso calma la cuestión. No...ni de vaina, además no tengo su número.
Ahora sí me fregué: Empepau de nuevo, a medio trimestre, con los calzoncillos de sombrero y el orgullo de viaje, y sin chance alguno de armar una campaña de conquista, pues ya perdí la guerra sin alzar ni una lanza. Linda, linda es la única palabra que me retumba en la cabeza, qué desastre. Y 7 sinella, son 7 siete ladoro con locura; y 40 veces me falta y 40 veces me desarmo en un verso rojo. Doctor, ahora sí que me jodí.

Doctor, doctor... se me fue la razón en la risa della, y no sé qué tomarme para parar esta cuestión. Creo que lo más lógico es que usted le mande a ella unas pastillas de esas que enamoran para que se me resuelva el problema... verga! ya estoy escribiendo idioteces.

Hable usted con ella doctor, tal vez si le dice que es por cuestiones médicas, ella entenderá y se vendrá conmigo, consigo, connosotros, consiempre y conjuntos también. Creo que es una buena idea.... coño! eso es de cobarde.

Doctor, una mosca me habló y me dijo que no le siguiera escribiendo a usted, que seguro cuando vea una foto della se embruja igual y me la intenta quitar.. creo que la mosca tiene razon: jódase!!!!. De bolas, como es medicucho y yo solo llevo 3 años de ingeniería encima, me quiere joder. No, no soy tan pendejo, métase su estetoscopio por donde no lo alcance el sol.

Dónde quedó el juramento hipocrático!! Yo confié en usted en las primeras líneas de esta carta, y usted viene a intentar robarse a mi luz de donde el sol la toma, a mi conella que es todas en una, a mi sonrisa de linda linda linda. Ella que la extraño más que a la música, y que no tengo ni aire ni nada para decirle que venga, que yo la quiero, que me gusta cuando calla porque esta como distante... o no no no, no me gusta cuando calla porque redunda con sus ojos y sus cabellos, toda es silencio, como la canción más apasionada.... y usted me la quiere quitar, cabrón!!! la mosca tenía razón, no le escribo más, jódase.

Con esto quiero decirle doctor, que estoy muy bien y que gracias, ella es bella y tiene novio. Yo estoy conmigo y tranquilo.

Attemt. Temístocles Hernández.
Desde: El techo en París, calle melancolía, edificio Béquer. Código postal: 0000

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