Palabras más, palabras menos (como siempre)... Cómo se pueden querer los finales sin comienzo, los besos de aire y las miradas que no son miradas. Cómo se puede cargar con nostalgias de cartón y de papeles vacíos. Cómo las lenguas se pueden trabar con nombres tan ajenos, tan bárbaros, tan bellos, tan de nunca. Puede ser, elevo aquí mi teoría empírica, que hay amores que solo nacen para verlos desde la vitrina del sueño (son amores?). Desde lo lejos, así como dibujamos fantasías en las nubes de lluvia. Mas, cierta o incierta mi teoría, le robo un soneto desafinado a los ojos más bellos y más tiernos (poderosos y pesados por demás) que este mosca-sapiens (válgame Temístocles el título) ha visto en niña alguna. Para Bárbara Calderón
Solo me quedan de ti
dos ojos de Porcelana,
un Ron sin solo de violín
y tres olvidos en caravana.
Un albatros añorando el Mar
dos cobijas secas,
un verso sin ganas de ladrar
y un sin fin de ondas muecas...
Una silla, un volver, un sístole,
un diástole jugando
con el telón de tu adiós,
Un lápiz tristón , una hipérbole,
un desastre de labios colgando
del punto y seguido de tu ausencia.
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ResponderEliminartu soneto desafinado afina el alma de mi violín,de la imprescindibilidad de la poesía dijo Baudelaire
ResponderEliminar"la seul moyen de supporter l existence c de s'atturdir dans la literatture comme dans une orgie perpetuelle"