jueves, 17 de junio de 2010

Niñez (pasado y presente)

Estoy totalmente de acuerdo: Cada etapa de la vida de un ser humano, le trae glorias y penas, llantos y risas. Cada etapa nos madura y nos da más y nos exige más. La ciencia en todo este cantinflérico viaje es ver el Azul de todos los días y reírnos de cada mordisco que nos den las horas… Este poema lo hice pensando en lo hermoso que es la niñez y los helados que se derriten en los dedos, y en los muñecos que fueron héroes y campeones de nuestros sueños, y de nuestros juegos que, simplemente, nos tiñeron el alma y la vida, y nos hicieron tal y como nos vemos hoy en el espejo.

Fuimos el orgullo del viento volando ligeros,
ligeros de penas, dolores, malicias y sin ponernos zapatos.
Cuando el color era el mismo en todos los rostros,
y de noche nacían y de día vivían los sueños.


Fuimos sol de mañanas de paz en un mundo en tormenta.
Fuimos risa jugando a Simbad y a las escondidas,
fuimos aquel comentario elocuente que salía sin pena.
Fuimos tantas cosas tan bellas que ya no recuerdo.


Recuerdo que había un general,
de soldados valientes de corazón de plástico.
Recuerdo las grandes batallas,
donde ganaba la risa.


Recuerdo aquellas carreras en la cuadra de abajo,
y a Aquella niñita sin nombre que amé cabizbajo.


Recuerdo también que era hombre de un metro de alto,
que mi madre era la reina del reino lejano
y mi padre el señor de los cielos y los mares.


Tantos sueños de chocolates gigantes y helados con crema,
y bombones sabor navidad abriendo juguetes,
y la gloria del recreo y los abrazos,
y mi vida que pasó y que pasa…
Tan solo un instante de mi memoria
Tan solo aquello que fui y que flota en mi aire…


Hoy soy lo que fui y no lo que seré,
Pues seré cuando muera
y hoy no quiero morir.

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