Del vino naciste ayer, fiel monarca de mis sueños
que en tu trono muestras mi piel y mi alma somnolienta,
pues robaste la brisa que calmaba mis ansias
y riendo te adornas la vida con mis versos.
Como gota que se exilia de su nube
despertaste mi memoria al surreal alba de tus ojos.
Y de nuevo mi costa se tiñó de tu bandera,
y de nuevo fui el faro sin tu luz...con mi nada.
Del vino naciste ayer, mi sutil melancolía,
remontando el olvido y el murmullo de la tierra.
Del vino naciste ayer, mi risueña emperadora
que eres de mi alma sed y luz de donde el sol la toma.
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