Quien lo probo lo sabe, perdón la melancolía...
Tan patricio como tu nombre
es tu afán de robarme el sonido
y los silencios,
Te pareces a la niña
que de tanto andar y soñar,
se detuvo a regalar
amapolas al desierto...
Yo descubrí que sí hay agua
en los ojos de la luna;
hay girasoles de plata
para los vagabundos,
y descubrí que te adoro,
en la película que ninguno escogió...
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