sábado, 13 de agosto de 2011

Para los días grises

Si se te engripó el alma con la carcajada llorona de los lunes por la mañana (siendo martes o jueves).... y tu nariz indiscreta no tiene un beso que la bendiga; padeces hoy, niña de los labios patricios, de un día gris entre los huesos.
No me arriesgo a dar consejos (hace un tiempo que no me aconsejo ni yo mismo), pero creo que tengo una letra (y quizás dos) que te pueden servir. Para vos, por cierto....

Para los días grises
recuerde llevar en los bolsillos:
un Veso de ron para el frío,
una plaza con viernes por la tarde,
un soneto de Lope para el resfrío,
una cortina Azul para sorpresas,
una Brisa con ojitos de perro...
un chocolate,
un "te adoro" colgando de unos ojos,
un "te extraño" pasajero,
Helado de besos para la melancolía....
un estacionamiento intranquilo,
Dos Accidentes
y una Coincidencia.

Los días nunca son grises,
son cerrados sí,
pero nunca grises,
menos aún llevandote
tan desaforadamente
en la pupila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario