viernes, 20 de abril de 2012
Origen
Lo más sincero de este día será el estornudo:
el relámpago después del desayuno.
Arrancará todas las anclas del cuerpo
todo lo que estira la piel,
enmugrece la garganta
y entorpece los dedos.
Será un estallido de desnudez,
de origen absoluto,
de crujiente derrumbe.
Hallará, nebuloso y fugaz,
un centro macizo pero tierno,
volcánico y fluvial,
verde y negro en armonía.
En el temblor de lo instantáneo,
volverán las máscaras
al baúl andrajoso y dorado.
No habrá en esta angustia,
más ficciones que una sola:
la menos brillante,
la ficción de un centavo.
Al cerrarse los ojos,
antes de la velocidad,
habrá nacido el poema más propio.
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