lunes, 29 de octubre de 2012

Cuello


Quepo, enjaulado en tu boca.

No voy a la tierra
(sólo paso nadando, después del asalto)

Entro en el espacio de tu deber cumplido,
De la ardua tarea de tus ojos y ombligo,
Del roce fluvial, génesis hirviendo.

Hay y no hay espacio
Boca a boca.
Sucede el vértigo justo
La andanada silente,
La palabra que se lame.

…Un París con un Orlando adentro,
Humedad como Ipanema y Barcelona.

Hay un poema que muerde
Y se incendia
(propongo su verso que vuela)

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