Quema, mi
ruido.
Quema
porque adentro soy sauce,
cicatrizando
profundas cortezas
rellenas de
café, brea y venas vacías.
Quema, la
subida de un telón pesado,
liberando una
necrópolis fea y desorientada.
Quema
porque fingen los silencios,
porque hay
mil mundos adelante,
más grandes
que la sordera y el pequeño universo.
Quema, mi
ruido,
el cruel
apocalipsis del “más nunca”
No hay comentarios:
Publicar un comentario