Pocas
monjas bajan al patio de recreo.
(todas
son muy ancianas para tanta guerra)
La Madre
Aurora reta las pelotas,
las persecuciones,
los soles
de mediodía,
las campanadas
a la hora.
(Su falda
es jefa necesaria)
Roberto
Villar patea duro,
gambetea y
quiebra caderas,
le guiña un
ojo al portero
Patea,
explota.
Aurora hoy
anda de bastón,
y todos los
días baja al patio de recreo.
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