jueves, 27 de marzo de 2014

Verbo con martillo.

La cuestión, tal vez, sea darle vida a la palabra.

Morir, debe ser un sustantivo
(como pijama)

Si se viste todo de palabras,
y todo está cumplido con el acento,
ya uno se murió.

Debe haber un silencio de camiones,
de obreros del papel,
de jocundos elefantes,
de caramelos de cianuro.

Pronunciar con fuerza
las erres y las pes
de Pisotón y Rock and Roll.

Uno se muere si tapiza las nubes de adjetivos,
arrojados cual pesados sacos de lentejas
desde una ventana a la espera.

Tal vez hay que lanzarse con todo y silla desde el piso siete…

Para andar hay que decir Amen, en vez de Amén;
salir corriendo, si un poema no sabe usar el martillo.

Tal vez hay que morder todas las bocas que nos apuntan,
que cada palabra duela y arda como una cúspide…
que el dolor sea la más vívida reminiscencia,
que verbo sin pulmón

es mierda.

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