Las abuelas...esos amores que son más que amores de invierno. Con lo fatídico de estos días de letras en ruinas, las abuelas nos recuerdan que, por lo general, todo es tan pasajero como el tiempo mismo; y que lo que nos queda en la piel es lo que damos y recibimos con el alma al aire y el corazón en las manos. Lolita ( no la de Novakov) es ese verso que aguanta todo lo bello de esta tierra y (lo mejor de todo) con la correcta ortografía de los tiempos pasados los cuales, por lo menos para el corazón, eran un poco mas sanos y coherentes.
Por qué tu rostro me zambulle en la nostalgia
de la palabra AMOR escrita en mayúsculas
y por ti mueren en el olvido
las minúsculas
de estos días de ortografía moribunda?
Por qué el amor de tus ojos
no tiene tiempo ni desgaste?
Tú que la vida entregaste
al beso en la mejilla del alma.
Lolita...
Abuela...
Ando en este delirio
buscando la letra que nunca llega,
para contarte que tus rosas
hoy son mas rosas que nunca
y que tu sillón paciente,
tan de ayer y de siempre
es el sueño de los niños de tus niños,
y de los que han llegado
por estos días,
a volcarnos el universo.
Me doy la licencia ilícita
de cantarte estas palabras,
tan labradas sin su rima
en estos tiempos de pantallas y botones.
Lo que te Amo y te Amamos
no lo aguanta verso alguno
ni rima, ni métrica, ni ritmo...
ni lágrima, ni risa, ni nada...
Por eso, en este derrumbe
te escribo libre...
Cómo tu corazón en mi pecho
me hizo libre cual poeta,
me hizo gente como mi padre
me hizo familia entre tus brazos...
Arroz con ajito,
curandero del lagrimón crónico...
Mano que acompaña la soledad
de estas lluvias tan de puertas cerradas
Lola Margarita...
tú el himno de todas nuestras gargantas
tú el beso que siempre nos une
tú la fuerza sublime que nos alza.
Abuelita, Lolita, Mama...
No hay sábana mas cálida que tu nombre.
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