sábado, 25 de abril de 2015

IX

todos los trenes ven al mismo dentista.
tienen la mordida caliente y chueca
            (lo que siente una bonita media de rombos
            cuando un pie de atleta la ensancha).

todos los trenes ven al mismo gastroenterólogo:
sufren de un duodeno terriblemente irritable
             y de un ano tímido y ruidoso.

todos los trenes de mi ciudad van al encuentro de la muerte.
cada tres minutos se llenan de ella,
como suicidas crónicos.

            pequeñas y multitudinarias pizcas de muerte. 

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