yo creía en mí
hasta ver aquel documental sobre el polvo de los
ángeles.
después
de eso,
perdí
todos mis rostros en las esquinas:
desnudo
alucinando
con
las tripas afuera.
un dipper para
salir a flotar y a morir
en
la cloaca de mi mismo.
un
cigarro empapado de dulzura cósmica
como
aquel lejano beso de mi madre
( un
maldito balazo de esperanza)
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