Número 1:
Ojalá mi tiempo se estire tanto
que se vuelva un delgado y frágil hilo suave.
Lo enrrollaría y lo pondría en un bolsillo.
Ahí, después; nosotros.
Número 2:
Olvidaré los modales
y no diré tu nombre
cuando la saudade y la distancia
pasen lista.
Número 3:
Pretendo usar la poesía (si es que me deja)
para estirar las madrugadas acurrucables
o para ahogar (despiadado)
las madrugadas gélidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario