miércoles, 11 de julio de 2012

Respiro poético


Amaneció (como tú), desplomando el día las puertas de la casa. La noche te copiaba la silueta, tan solo un murmullo de lo que hoy es tu metal y tu madera. La madrugada miente, como por derecho divino pueden hacerlo los poetas (todos irán al cielo) Pero después de cortar el hilo de noche que nos condena, sabemos que más que nada somos nuestra propia mentira, y que soñar es mentirle al alma, y el alma, nuestra más bella mentira. ...
Aquí, en el tierno y filoso abismo entre la Cibeles y tus ojos, me quedo con tus ojos, tu metal y tu madera.

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