“Inclinado ante tus tiernos silencios
yace mi Corazón delirante”
…El tono inadecuadamente febril de este poema
se resume en un contigo mayúsculo
de metales azules
de locura y mares hermosos.
Y sí,
yo diré las palabras grandes,
las desmedidas
las verdes y rojas del fondo del pecho.
Y sí,
abrazaré tu silencio en Si Bemol,
tu idioma de pupilas y lunas…
tu esperanto y catalán.
Ese idioma antiguo y absoluto
con el que habla el mar
en cada ola,
besando la playa.
Así, renuncio al ruido:
Hazme un suspiro en tu calma
para volar hasta la India.
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