El verde bemol está en la tristeza de la tierra.
Ahí lo encuentras
intimando con el sol y la miseria,
olvidado dentro del árbol,
sobre las espaldas de las hormigas.
Ahí se refugia el verde bemol…
Allí nos espera,
como la incesante melodía que nadie distingue.
Allí nos espera,
eterno y mortal
consciente que nunca volveremos.
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