domingo, 22 de julio de 2012
"Vida" o "Sin Título"
El amanecer muerde las mejillas.
No por el asalto del sol
sino por la temblorosa huida de la luna.
Es un giro mortal en baja velocidad,
como un poema susurrado y quedo.
La vida tiene un rincón flamante
e insípido,
cuando se desperezan los vástagos del alba
(Un leve suspiro de girasoles)
El mediodía (como tú)
es un verso tajante (feliz);
espera la tarde
como el año pequeño aguarda
al joven Abril.
Hay una casa para el ruido y el calor;
un espacio para que el sol se adentre profundo.
Luego ocurre la tarde gigante, con todo lo posible:
Los afueras y los espantos; la tensa espera de la madre noche
(dormida en el elipse del universo)
El sexo del Día y la Noche se desenfrena
en torrentes de luz y nubes desgarradas
por colores amorosos y violentos.
Esparcen sobre la casa y el techo
la esencia de la carne con el alma.
(el encuentro de la vibración y el ruido,
con el aliento calmo y argentino de la noche)
Es la guerra donde gana la vida
y un suspiro reposa en las nubes
danzantes de espuma.
La Madrugada, en fin,
tan epílogo, tan preludio,
es la cama de las respiraciones lunares y tiernas.
El espacio del sosiego y el contacto.
Aquí el perdedor abraza al campeón
y vuelven el Día y la Noche
al tango brutal de la vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario