martes, 21 de agosto de 2012

Banco de Estación


Después de estos días
hay algo que llaman vida, pero que filoso parece.
(He ido de turista, y la comida es poca y mala).

Allá, donde el alivio no alcanza,
la ilusión es un zoológico de elefantes tristes.
Nada que ver con estos linces,
estos leones y estos loros tan graciosos.

Después de estos días,
vienen las camisas de cuadros,
el olvidarse de los girasoles de las ventanas,
filtrar el agua de las playas
y revisar la poesía.

Quién sabe donde cayó  mi  último poema?

...Cual buen padre he de dejarlo a su suerte:
dejarlo en estos días, donde tal vez será  Ingeniero
o será un hombre entre la gente.
(no lo llevaré  conmigo al filoso barrio chino)

Me preocupa quién aguardará  con mi nombre
cuando el tren Virgilio se detenga.
Qué pupilas leerán entre los  árboles?
Quién heredará mi diccionario de ojos y catalán?

Qué daría por quedarme?
Por hacer los crucigramas que no hice
("Horizontal, siete letras, nombre de dama")
y mesurar lo que por necio derroché
en locura y joyería
(He debido ahorrar para el invierno)

La inerte madrugada
(quién la hizo tan rígida?)
separa esta cálida simonía,
de un tonto lunes cualquiera.



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