martes, 14 de agosto de 2012
Vengo...
Yo vengo de un pueblo minero,
lejano como el esperanto y el azul
de tu poema.
Vengo del cansancio y los afueras,
del carbón y del hueso
ocultos en los sótanos del alma.
Yo vengo de un pueblo minero
con mis manos de bandera.
Traigo el pecho labrado
como un campo de sol y de aceros.
Traigo puños de arroz
y ojos de capitán para tu barca,
y bolsillos henchidos de sal y de anhelo.
Vine a trabajar...
A marcar los dedos.
A abrir la zanja de mi nombre
en la arcilla antigua de tu espalda.
Vine a sembrar...
Y recoger la arena del viento
para fundir un nuevo idioma
(un nuevo vidrio pulido)
Yo vengo de un pueblo minero
a reparar con tu horizonte
los faros rotos de mi playa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario