Llega el
verano a su lluviosa despedida.
Cargó consigo tantas palabras,
que el sol exhausto que queda
sabe a ley orgánica
de alguna decisión inquietante.
Y la pared gris contra la que estallan todas las
letras,
esa sinceridad del tiempo y del concreto.
(Vas a la playa, y luego regresas
con toneladas de arena en la espalda)
Una navaja para diseccionar los relojes,
un idioma nuevo para refrescar las lenguas y las
vocales.
Un pie dudando en la entrada del quirófano
y los doctores que por un instante
sienten miedo.
Viene todo con la lluvia,
sepultura de un cielo eterno y potente.
(de su montículo, cosecharán
los amantes y los poetas)
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