No cae, no cae.
Toda inmensidad dentro de 5 pulmones,
5 espasmos devorando el frío y el vértigo.
No cae, no descansa.
Necesidad de la velocidad vertical,
delgada, instantánea.
Luego contener la universal caída,
mojando la panza en una espuma
blanca como el corazón.
No cae, no pesa.
Se abalanza fluido,
orgulloso y experto
retando al tacto del mar,
que no lo cansa,
no lo oprime:
lo alienta.
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