Rayó la luna en el pizarrón negro,
y no bailó para el gato.
Y qué frió hacía en la cornisa.
(Los gatos saben de frío:
de fríos viejos como la ciudad
como los basureros
y los zapatos del mendigo)
Cansado de las alarmas lloronas,
de las ambulancias que dispersan muertos por las calles,
de las cristalerías lúgubres y olvidadas;
el gato durmió temblando,
soñando con la luna
(Mañana quién sabe,
podría precipitarse un eclipse )
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