Este poema es un nombre,
un domicilio, una calefacción por reparar.
Es parte de la voz y las pupilas;
la consecuencia del Icaro del pecho.
Es la nana que busca el murmullo
para el oido floral de la princesa.
Es un lunfardo tristón
bajando las escaleras de una
estación ansiosa.
Es la pira, el temblor, el beso,
el barco, la playa, el batiscafo.
...Un amuleto, un bastón,
un lazarillo.
...Un aeropuerto, un hogar,
un suelo duro.
La singular bandera que
enciende los ojos.
Este poema, será:
cuando llegue el domingo.
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