miércoles, 15 de agosto de 2012

"Tornare"

Dijo una vez que andara con la cabeza gacha. Que mirara con delicadeza, que no golpeara el suelo al caminar.

Dijo una vez (o tal vez varias) que volara sin pedir permiso, pero que no invirtiera en torres. Que la altura es para los altos, y los pájaros (que son pájaros) no prestan su vértigo a nadie. Dijo una vez Ludovico: "Flaco el tiempo es oro, conviértete en tiempo."

Luego te vas de casa, compras una camisa a cuadros o rayas, una mujer en un andén te une los puntos del uno al cien (armando la figura), te compras un interior nuevo, lavas el interior nuevo, compras medias de rombos, compras un espejo propio, martillas un clavo, lees un libro; y notas que te faltan 7 de los 20 dedos (y que el balbuceo no sirve para pedir un taxi)

Cuando vuelves a casa no hay ninguna manera de agarrar el teléfono ni de abrir las ventanas: no tienes los dedos suficientes y te hiede el culo. Lo primordial será entonces comprar un jabón nuevo y aprender a tocar las puertas con los codos.

Sí Ludovico: salir, es dejar un jirón de dermis azul guindado en los cables de la calle. Pero vuelves rojo, en el lomo de un cisne nuevo.

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