Perseguir una ambulancia
machuca mucho el dedo gordo del pie.
Y además; el pecho:
La flema y la asfixia parecen un hércules bestial
deteniendo el aliento.
Aquellas sirenas burlonas
sacándote la lengua a cada metro,
y el semimuerto carcajeándose con las tripas afuera
(El, que es entraña del tiempo y el cansancio)
Escogería mil veces que la ambulancia
pasase por encima,
en vez de andar,
jadeando y herido,
detras del floripondio elefante blanco.
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